2012 AÑO INTERNACIONAL DE LAS COOPERATIVAS "Con su distintivo énfasis en los valores, las cooperativas han demostrado ser un modelo empresarial versátil y viable, que puede prosperar incluso en épocas difíciles. Su éxito ha contribuido a impedir que muchas familias y comunidades caigan en la pobreza". Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas
El Camino de la Acción Transformadora y de los Cambios Sociales. "En la Economía de Solidaridad, en efecto, encuentran cabida y oportunidades de superación y participación los sectores sociales postergados o desmedrados en el orden económico y social establecido, y en ella pueden entregar todo su aporte creativo quienes aspiran a concretizar e impregnar la vida y el orden social con ideas y valores más altos. Unos y otros se funden en un mismo proceso ideal y práctico a la vez, encontrando recíprocamente lo que por separados les hace falta para realizar lo que buscan".
Desde sus inicios, las farmacias, droguerías, grandes tiendas y supermercados ofrecen al público artículos de diferentes especificaciones para el uso y bienestar del ser humano, entre ellos los más reconocidos son aquellos productos para el hogar y los cosméticos; estos últimos han sido abiertamente distribuidos en todo el mundo, mostrando una sólida seguridad de calidad que deja en segundo plano el número de sustancias químicas que son empleadas en su elaboración.
Sin prestar mucha atención a los ingredientes o componentes, los usuarios obvian los efectos colaterales que tiene el uso frecuente de dichos productos; aunque hace décadas observamos cómo la salud humana decae y cómo las enfermedades de las generaciones actuales se presentan cada vez más a temprana edad. Incluso la aparición de la Sensibilidad Química Múltiple, no es considerada una enfermedad que surge a partir del uso de los productos comunes de aseo para el hogar, mascotas, automóviles, cosméticos, entre otros.
Esta es la historia de un mundo obsesionado con cosas, es la historia de un sistema en crisis. Destruimos el planeta y a nosotros mismos. El lado positivo es que cuando entendamos el sistema descubriremos muchas cosas que necesitan cambiar para solucionar los problemas que el sistema tiene, como los productos cosméticos por ejemplo.
Las mujeres usan 12 productos de cuidado personal en promedio, el hombre usa 6, y cada producto contiene 12 o más químicos, incluso algunos no salen en las etiquetas. Menos del 20% de los tóxicos en cosméticos han sido evaluados y por eso con muchos de ellos no sabemos qué efectos tienen en nosotros. Muchos de estos tóxicos son dañinos, algunos causan cancer, otros son tóxicos neurológicos, afectan el crecimiento y otros afectan el sistema reproductivo incluso en animales. Todos estamos siendo utilizados, intoxicados, hasta los bebés, en un examen médico nos encontrarían mercurio, retardantes de fuego, triclosan y plomo.
Para las personas sin ningún interés espiritual, la vida consiste sólo en comer, dormir, aparearse y defenderse. La sociedad de consumo se ha dado a la tarea de agotar todos sus esfuerzos para cumplir y sofisticar estas cuatro actividades, por cierto elementales y que incluso fueron perfeccionadas por los animales hace rato.
En la sociedad actual, los consumidores se sienten realizados al creer que tienen el sartén por el mango: piensan que el mercado les da lo que esperan, pero no advierten que simultáneamente el mercado les dice qué esperar. Ya no es posible distinguir fácilmente entre lo necesario y lo inútil, y casi nada invita a que seamos conscientes de los sufrimientos causados a otras entidades vivientes para producir los diversos artículos y productos que se comercializan.
A finales del siglo pasado e inicios del presente, explotó una de las primeras burbujas especulativas que signaría la desgracia financiera global que hoy padece el mundo. Varias empresas basadas en un modelo de negocios dependiente de Internet, hicieron caer aquel mito capitalista de que todo lo que genera plusvalía se convierte en ganancia (Diercksxens, 2009).